Mis 40 desde los 40
MIS 40 DESDE LOS 40

Tenía en la cabeza desde los verdaderos 40, que ya voy por los 43, hacer un resumen artístico de mi vida. Una vista desde el enfoque y los recuerdos actuales, ya que son los más reales, o los únicos, ya que todo en perspectiva (temporal claro), lleva a verse de distinta manera, sin darle demasiado pompa a lo positivo y relativizando lo negativo.
Ha sido un gran trabajo de composición, de encajar ciertas cosas y detalles, bastantes bocetos de cómo quedaría el mural.




Lo que tenía más o menos claro era que fuera algo más o menos lineal, desde la infancia hacia la madurez, o lo que tenga ahora, llamadlo x. Algo así como una película de fotogramas fijos, de pequeñas fotografías dentro de un cuadro, rodeado de un marco y colgado en la pared.Desde luego que lo de colgarlo ya veré, porque me vine arriba y la dichosa obra es un poco grande, un díptico de 122 x 122 cm, haciendo la obra de 122 x 244 si la suma sale bien.

Lo primero a comentar es que tanto a izquierda como a derecha, o antes de mí y después de mí, como quiera definirse, estaba y estará el universo como no puede ser de otra manera. Siempre me ha fascinado esa idea de la pequeñez humana dentro de toda la inmensidad del espacio exterior. Por ello no podía dejar de representar planetas, estrellas o nebulosas, ninguna real, todas inventadas.

Empezando por la infancia aparecen símbolos claros de juegos, el barco pirata de playmobil (pintado con rotuladores por aquello de ser de las primeras técnicas que usaba desde pequeño), las chapas, planetas que van convirtiéndose en pelotas de diversos deportes y luego pasan a ser botellas, pero lo más llamativo pueden ser unas manos agarrando barrotes, de adulto junto con las de un niño. Como se ve, tiene gran luz tanto las rejas como las manos ya que aunque me sentía en cierto modo encarcelado en mi mundillo, mi pueblo, la sociedad, mis pensamientos… pero no puedo dejar de sentir que fui afortunado al crecer en una familia que me quería y en un entorno rural, de juegos con los amigos, de contacto diario con la naturaleza, con la flora, la fauna, seguro que de otra manera, que quizás hizo que mi cabeza se llenara de fragmentos, ideas y recuerdos que me llevaron a lo que soy hoy en día.

Aún en la infancia influenciado por mi hermano, a su vez por mi padre, empecé con la bici, y sigo con ella, pero de muy distinta manera. Esa bici representada, la Rabassa naranja, es la primera con la que corrimos tanto mi hermano como yo, y siempre se recuerda con más fuerza. Probé la competición casi por inercia, pero no era muy perseverante en los entrenos y menos con mi frágil cabeza, niño tímido y algo reservado, sí… estaba empanao que te cagas!! Como se diría vulgarmente.

En la adolescencia empecé con mi apertura emocional, llegaba como en el cuadro desde un mar poco agitado a una playa rocosa. Continué con mi aprendizaje a ser social, a ser menos introvertido, a ligar, a hablar con las chicas… me ponía muy nervioso, quien lo diría. No había la cultura del Tinder, era mas heavy, tenias que llamar al teléfono fija y se ponía el padre… para no estar nervioso. Eran otros tiempos, ni mejores ni peores.
Tras esa transición adolescente algo confusa, algo rara, algo… algo, imagino que como la mayoría de las adolescencias, como los estudios iban bien, deje aparcada la bici como se ve en el cuadro, y me fui directo a la noche. En la obra, como en esa época, necesitaba un mapa (tras el Reventón de la bici… jeje) para ver a donde dirigirme, ver que rumbo tomaba.

Descubrimientos de vida noctámbula, borracheras, demasiado alcohol en algunas ocasiones, flirteos con otros tipo de tóxicos, lo que viene siendo vida social. Representada la noche con esas botellas-edificios, combinado con recuerdos de aquel libro que me hizó cambiar mi visión de la literatura, El guardián entre el centeno, que bueno.

O de la película que también me hizo cambiar de otro modo, de ver que porque no podía hacer ciertas cosas, estar con esa chica que me gustaba…

Esta época pre y universitaria, (cigüeña con emblema universitario) la recuerdo con mucho cariño, y aunque resulte raro lo que menos recuerdo son los empachos a estudiar de Febrero y Junio.

Primeras relaciones, confusiones varias, aprendizajes de cómo entablar la relación, esa premisa en la que uno da y uno recibe, aunque no siempre es así, a veces se da y no se recibe y al revés.
Mundo paralelos en mi juventud, estudios, descubrimiento de la sexualidad, caminos empedrados o “atetados”, llevaban a la mujer como centro de mi vida, e imagino que de la mayoría de las personas… si son mujeres porque se ven ellas mismas, si son lesbianas porque les gustan al igual que si somos hombres heteros, siendo lo que somos relaciones constantes de parejas, de amistad, de enemistad, odios incluso, y gente variada insulsa o divertida.

Todas estas mujeres representadas y/o partes femeninas, quiere representar la diversidad, la variedad, no ya de mujeres, sino de personas, quizás como pintor el desnudo femenino siempre es un gran tema… también el masculino porque no, incluso pensé en incluirme, pero preferí que mi ego no estuviera representado, al menos directamente.

Llego al centro de la obra con la mujer de primer plano y cambia el díptico para centrarse tras conocer a mi mujer en lo que me ha llenado mucho o muchísimo en los últimos 10 o 15 años, la montaña y mis niñas.
Por un lado he pintado varias montañas significativas tanto por lo que son por ellas mismas como por lo que me han supuesto a mí personalmente.

El Yelmo, Galayos, El Pájaro y la Aguja Dibona, son escaladas que han marcado puntos de inflexión tanto en mi escalada como en como verme en esas inmensas moles pétreas. Mi persona evoluciona a golpe de escalada, a base de meter friends, esos mecanismos que te permiten asegurar una posible caída cuando flirteas con el vacío.

Este material quise usarlo como vehiculo entre la fisura-vagina del cuadro Origen del mundo de Courbet con la cuerda a la paleta donde represento el embrión que se iba germinando a la vez que iba cogiendo experiencia en la montaña y aparecían mis niñas, Mirian y más tarde Valeria, incluidas también en el cuadro.

Mas allá de todo ello, he incluido a rotulador un croquis de una vía de escalada, esa Vía futuro que empiezo desde ya y como siempre que se esta a pie de vía aunque dispongas de un buen croquis no sabes exactamente que te va a deparar.

Esta metáfora de la Vía futuro junto con las rosas de los vientos con los puntos cardinales cambiados son sinónimos de ese futuro incierto que siempre se espera aunque no se sabe exactamente hacia donde va.
Y como fin volvemos al universo infinito.
