El Pájaro
El Pájaro

Hacía tiempo que quería pintar este risco tan emblemático de La Pedriza. He pasado muchas veces, lo he escalado por varias vías, aunque me quedan unas cuantas, y lo había fotografiado bastantes veces, pero no había ido nunca con el propósito de sacar un buen encuadre para resaltar su prominencia y destacar como el risco rey de la Pedriza Posterior.
Por ello, aprovechando mi recuperación de una pequeña lesión que no me deja escalar, solo caminar no muy lejos, madrugue con intención de tener una buena vista de El Pájaro cuando empezará a darle el sol por su cara este y sur. Llegué a Cantocochino demasiado pronto y toda la autopista la hice de noche hasta pasar el desvió hacia el refugio Giner y llegar a un pequeño balcón desde el cual se tienen unas vistas preciosas de toda la Pedriza Posterior y como decía antes destaca sobremanera El Pájaro.

Desplegué el equipo fotográfico con un trípode ligero, y el disparador para no mover cámara al tener que poner F alta para enfocar bien y por compensación, bastante tiempo de exposición por la poca luz que aún había.

De todas las fotos que tomé, varias opciones y encuadres me resultaron buenos, decidiéndome por la que al final pinté. La elegí por tener algo de profundidad hacía la parte más alejada donde aparecen otros riscos famosos como La esfinge, El cocodrilo, El Risco de las nieves… y más cerca no solo destacaba El Pájaro, sino que también destacaban Los Guerreros y se veía ligeramente para hacer contraste El Platillo volante. En primer plano unos pinos en sombra contrastaban para favorecer la perspectiva hacía el motivo principal de la pintura que era El Pájaro.
El proceso fue avanzando con las sesiones poco a poco. No tenía el formato de lienzo que deseado, 40 P (100 x 73 cm), así que cogí el rollo de tela preparada, y corté con la medida que quería. La dispuse firme pegada a tabla y empecé el dibujo escalando la foto en aprox 3 veces. Le di al dibujo más tiempo del que le suelo dar, pero al tener tanto detalle, ganaba bastante definición en la pintura posterior. Tenía claro que sobre todo en El Pájaro tendría que detallar esos espolones, esas fisuras, esas placas y esas setas… características de los míticos pasajes, como el los espolones por donde van las vías Sur y la Tino, El Escudo, los techos de la cola del Pájaro, su mar de setas hasta la antecima, los techos de la vía Loquillo, el famoso diedro de la Oeste, la más aún famosa Columna de Hércules de la Este… era una locura definir todos estos pasajes con precisión pero no me quedaba otra, debía sacarlos tal y como son, no por nada ni nadie, sino por mí, por saber que esas fisuras, esas placas, esas setas están ahí y las he agarrado con mis propios dedos, igual que ahora cogía mi pincel.
El proceso continuó, y después del dibujo inicial, di una capa muy diluida de acrílico siena con algo de blanco, azul y amarillo, que además de fijar el lápiz del dibujo, me sirvió par empezar a dar los principales tonos de luces y sombras. Además esa capa rojiza de base, siempre viene bien en paisajes por contrastes con verdes u otros colores oscuros de vegetación.

A partir de aquí empecé a ir dando más contrastes, pero ya utilizando el color adecuado a cada parte. De inicio una base bastante oscura para los pinos y vegetación del primer plano solo para marcar la sombra más fuerte.

Después complete el cielo a espátula con suaves transiciones del azul muy claro al blanco, pasando por azules aún más claros, algo de carmín con blanco y blanco con algo de amarillo. A la vez que iba pintando el cielo, debía ir definiendo el contorno aproximado de los riscos., para no crear demasiado corte entre cielo y “tierra”.
Continué con las zonas más alejadas, en la parte de Esfinge los colores son suaves, con bastante blanco y algo de azul cobalto, con ocre amarillo. Las sombras contienen más azul y algo de sombra natural pero también aclaradas con blanco para no darle mucha intensidad y crear esa atmósfera y profundidad. A medida que nos acercamos al primer plano, la intensidad se debe aumentar, quitando blanco y poniendo en vez de sombra natural, sombra tostada y en vez de azul cobalto, azul ultramar para aumentar la intensidad del color y con ello seguir consiguiendo esa profundidad y perspectiva del paisaje.

Además las zonas de sombra de El Pájaro y Los Guerreros siguen alejadas aún del primer plano pero queda en plano cercano si comparamos con la esfinge, por ello deben tener tonos intermedios de intensidad. Otro asunto en el que me ocupé, es que en la foto siempre saca un mayor contraste al que yo veía en aquella mañana en el natural, siempre tienes mucho más detalle en la visión del natural, por ello no oscurecí mucho la sombra (no subí mucho el valor de los colores) e incluí en el ocre amarillo de base, ciertos tonos fríos, grises, verdes, morados, azules pero con valores suaves.
Por último, definí el ramaje y la vegetación de primer plano, para ello utilice pinceles redondos desde un 6 a un 0 y también uno de filetear para pintar alguna rama suelta, algún detalle de hojas y puntos de luz dentro de la vegetación, que dan ese punto de verosimilitud a lo que se ve, ya que la luz entra por los huecos de los árboles, y es primordial crear esas transiciones para que realmente parezca un árbol y no una tela opaca que tapa lo que hay detrás.

En este escrito he contado más parte técnica del proceso pictórico para llevar a cabo un paisaje que la parte emocional que me produce pintar este motivo. Esta parte siempre esta por encima de todo y como siempre me pasa es lo que me lleva a representar un paisaje en concreto.
Esta parte emocional son todos esos sueños que un día tuve, el primer día que hice la Sur, que es la vía fácil de este risco… y el peso de la historia me pudo en la mente, pasé miedo, por poco no sufrí una caída, el primer largo me pareció durísimo… pero como dije en la publicación de instagram para mí percepción, conseguí el carnet de escalador. Pasados unos años esos recuerdos son los que me quedan, por suerte y para mis nervios he ido mejorando y ya he escalado más vías y la misma Sur con otra mentalidad, fuerzas y expectativas, disfrutando donde sufrí, aunque hay que seguir apretando.
Muchos otros sueños me quedan, la vía Oeste, para completar la trilogía de las tres caras del risco, hice un intento y el risco me dio la bienvenida como suele… acojonando en los primeros pasos… aquí hay que venir con los deberes hechos… y no había estudiado mucho… así que volveremos. Además de la Oeste otra vía que tengo muchas ganas y sé que las pasaré putas y el risco me volverá a dar una bienvenida de las suyas, es la Jordi Jutglar, encaramarse a una línea casi recta por esas fisuras y continuar por esas placas desnudas confiando en los pies y en esa mítica “fe pedricera”, hasta llegar a la cola del Pájaro y subir a su cima… es de las acciones en las que uno puede sentir que esta vivo… aunque esa será otra historia… escrita o pintada no lo sé, pero si que vivida.




Me ha gustado mucho la forma de plasmar la naturaleza,los paisajes tienen unos colores evocadores,del ambiente que desea transmitirnos el artista.Gran calidad.Enhorabuena.
Muchas gracias
Buenas tardes!
Ayer estuve viendo su exposición de pintura, ha sido un placer poder contemplar tanta belleza…muchas gracias por traernos a nuestro pueblo que es el suyo y enseñarnos ese arte que tiene.
Que siga disfrutando haciendo lo que le guste y tenga salud para poder hacerlo.
Muchas gracias, espero que no sea la última.